Te quiero, pero no se lo
digas a
nadie
En
un pequeño pueblo de Catalunya vivia un
joven de 20 años llamado Álvaro. Era un chico rubio, de estatura normal y con
ojos azules. Era deportista y practicaba futbol en el C.F.Amposta. Tenia su
propio estilo, es decir, se peinaba a su manera, siempre cogia gomina y se
hacia una cresta hacia atràs. Era un chico estudioso ya que hacia AFE, un
módulo para deportes y también iba al instituto Montsià.
Era
un viernes de mañana lluviosa, con mucho frio y humedad. Todos los alumnos
fueron al gimnasio a hacer body combat. Entraron todos con prisa y
rapidamente, para no seguir mojándose. Dejaron las chaquetas y las mochilas al
suelo y fueron delante de un pequeño radiador que se encontraba en la sala del
fondo. Álvaro fue el primero de correr hacia el, pero se encontro una chica
haciendo estiramientos.
Fue
un momento intenso, sus miradas se cruzaron, las pupilas de Álvaro se dilataron
y se quedó fijamente mirandola. La chica le miro timidamente y luego se oyo un
grito que decía: “Álvaro desamparrate!”, Álvaro reacciono y vió que se había
quedado sin sitio en el radiador. Nunca había visto a esa chica, se quedó
impresionado ante su mirada.
Despues
de lo ocurrido la chica llamada Anna, a través de las redes sociales lo busco,
ya que había oído su nombre. Aquella
noche el no sé corto ni un pelo, y le habló preguntándole si era la chica del
gimnasio. Estubieron hablando varias horas, conociéndose. Ella le dijo que era
de Amposta, tenia quinze años y estaba dentro del Centro de Tecnificación, ya
que era subcampeona de España en lanzamiento de Martillo.
Álvaro
no sabia que le estaba pasando, era como si tubiese la necesidad de hablarle a
todas horas, solo pensaba en ella.
A
la mañana siguiente, volvieron a coincidir. Él le sonreia y le hacia bromas,
siempre era lo mismo. Hablaban por la red social, y cuando se encontraban, sin
pensar les salia la sonrisa sola.
Aquella
misma tarde, hablaron por la red, Álvaro le habló muy cariñoso.
-¡Buenas
tardes princesa!
Anna no supo como reaccionar, puso cara de sorpresa y se le escapo la sonrisa.
Estubieron horas y horas hablando, las horas les pasaban como minutos, cuando Álvaro se dió cuenta de la hora que era, se sorprendió y vió que Anna estaba empezando a formar parte de su vida.
Anna no supo como reaccionar, puso cara de sorpresa y se le escapo la sonrisa.
Estubieron horas y horas hablando, las horas les pasaban como minutos, cuando Álvaro se dió cuenta de la hora que era, se sorprendió y vió que Anna estaba empezando a formar parte de su vida.
Tenia
miedo, empezaba a sentir algo que no tenia previsto, no era malo, pero la
diferencia de edad para él era muy importante. Se fue a dormir, se tumbó en la
cama y se quedó pensando. A la mente
solo le venían imagenes de ella, de su pelo rizado y sus ojos color miel. Pensó
que si se distanciaba un poco de ella, podria seguir haciendo su vida, pero
tambien se dió cuenta que no era posible. No havia dia que no pensara en ella o
no la viese por el gimnasio o instituto. Así que despues de pensar y pensar,
decidió seguir adelante y el tiempo lo diría todo.
Era
viernes, ultimo día de clase de la semana. Eran las doce y media cuando se
encontrarón. Se sentaron uno frente a otro, distintas salas pero se podían ver
perfectamente. Álvaro cogió el móbil y le empezó a enviar mensajes:
-A
entrenar eh!
-Eso
tu, que estas ahí sentado sin hacer nada.
-(jaja)
Oye quería decirte algo..
-Haber
dime
-No
quiero que mal interpretes mis señales, se que puede parecer algo más, pero soy
así de simpático y cariñoso. No quiero hacerte daño.
Cuándo
Anna vió el mensaje se le paro el corazón, no sabía que hacer, se sentía
frustrada y agobiada. Estava confusa, se había ilusionado sola y había creído
cosas que no eran. Ella quiso aparentar que estaba bien y le contestó:
-No
te preocupes, sé perfectamente que somos amigos y nunca seremos nada más.
-Uf,
me has quitado un peso de encima, temía hacerte daño.
Esta
fue la contestación de Álvaro, pero mintió. Mintió totalmente, él sabía
perfectamente que la quería pero su orgullo no le dejaba ser sincero.
Cada
uno se fue hacia un lado sin decir nada más. Los caminos se separaban, desde
cada uno se veía a la otra persona más pequeña. Álvaro se dió media vuelta y
vió como su mejor amiga le abrazaba, supo que estaba mal, le había hecho daño.
En ese instante, recordó los momentos en los que se giraban y sonreían, cuándo
todo parecía perfecto.
Álvaro
se fue a casa, no tenia ganas de nada, sentía como si lo que le empujaba para
seguir adelante había dejado de existir. Recogió sus cosas y se fué hacia el
coche. Fue a abrir el maletero donde vió escrito en el cristal del coche,
“¡bromista!”, sé lo escribió Anna hacía un par de días. Al leerlo vió que se habia
equivocado, era mejor perder su orgullo por la persona a la que quieres, que no
perder a la persona que quieres por orgullo. Entonces le sonó el móbil, era un
mensaje de Anna que decía:
“No
te preocupes por las señales que mal interpreté, quiero que sepas que.. Soy la
persona más feliz del mundo cuando me dices "hola" o me sonries,
porque se que, aunque haya sido solo por un segundo, has pensado en mi”.
Vió
que podia tener quince años, cinco menos que él, pero también vió que la edad
no importa, así que le contestó el mensaje: “Anna lo siento, siento haberte
hecho daño. No mal interpretaste nada, mi orgullo pudo conmigo. Pero que mas
da, dejemos la edad a un lado y disfrutemos de lo nuesto. Te quiero princesa”.
Acto
seguido corrió, corrio hacia dónde se habia ido ella, la busco por todos los
lados pero no la encontro. Cuándo se dió por vencido vió que una chica bajaba
las escaleras, se dió la vuelta y ahí estaba, era ella con su encantadora
sonrisa. Camino lentamente hacia ella y le preguntó:
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